Parques, Amores. Coincidencias, Probabilidades
Siempre he vivido en ciudades. Pasé de una capital a otra, como en rayuela, y entre ellas se tiende un túnel o un puente que a veces es tan delgado que siento que sólo me cambié de barrio. Encuentro paralelos entre ambas y siento que mi vida a veces es un espejo y que yo soy siempre el reflejo.
Por eso repito lugares, lugares que voy
convirtiendo en mi casa, que son los diferentes cuartos de mi apartamento, en
el barrio en el que vivo, o en el que estudio. Repito y habito los lugares que
he leído, recorro el imaginario colectivo, la propaganda de productos, la
novela que es mi vida.
Por eso tal vez voy a cafés. Por eso visito
bares. Por eso, desde adolescente, he pasado tardes en parques. Tal vez con la
ilusión romántica de la intelectual solitaria, repitiendo lo que alguna vez
leí. Viviendo esa idea en Bogotá, y ahora en París, como en las películas, como
en la Belle Époque.
En el fondo ya no sé si me gusta, si es un
gusto adquirido, una preferencia adaptativa, un gusto burgués, como diría mi
papá, un snobismo, un arribismo, un eurocentrismo, una pose, una mentira.
Pero sé, que, en todo caso, hay muchas cosas lindas
de los cafés y de los parques, y hoy quiero hablar de los parques, y de las
historias más coincidenciales que he vivido en los parques, pues creo que los
parques son lugares de encuentros, los encuentros coincidencias, las
coincidencias se dan por probabilidades, y entre más improbable, más grande la
coincidencia, más bello el encuentro.
También, aprovecho para desviarme, pues así
hablo y así escribo, creo que a veces se confunde el amor con la coincidencia,
sobretodo en la poesía. Se cree en el amor a primera vista, en el amor
inesperado, en el encuentro improbable. Se cree que esas coincidencias han de
aprovecharse, por lo que son improbables. Y al final ya no se sabe si fue
realmente una coincidencia o una heurística.
Heurística: atajo mental que relaciona dos
cosas. Pero ¿están relacionadas en el mundo? Pregunta Kantiana. Bonita pregunta
para asuntos de probabilidad. La cara empírica de la probabilidad es la
estadística. La estadística analiza datos, describe muestras. La probabilidad
es más teórica. Sería lindo verificar si nuestras coincidencias eran realmente
improbables. Sería lindo saber si sí hay correlaciones o nos las estamos inventando,
si son heurísticas que relacionan cosas que no lo están.
En fin, “on ferme la parantaise” como dirían
los franceses, que se desvían más que yo. Ahora sí: acá va la primera historia
de coincidencias en un parque que se me viene a la cabeza: la llamaré "la libreta".
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